Un banco no tiene un firewall comprometido. Tiene la sucursal de Chitré con un Fortigate comprometido, un UPS con doce minutos de autonomía y el ACH detrás. CIOS es la capa que une esos hechos: cada alerta anclada a un activo, cada activo a un sitio con coordenadas, cada sitio a los servicios de negocio que sostiene.
Lo que ves arriba y a la derecha son datos en vivo del sistema, no una maqueta. El clima viene de Open-Meteo; el riesgo lo calcula el motor en este momento.
Cada una tiene razón por separado y ninguna puede responder la única pregunta que importa a las tres de la madrugada: de todo lo que está fallando, qué toca el dinero.
CIOS no reemplaza a esas herramientas: las consume. Toma sus eventos, los ancla al activo físico que los originó y arrastra la consecuencia hasta el servicio de negocio. La IA no sustituye al especialista; sintetiza miles de eventos y propone prioridades con el contexto completo de la organización.
Cada motor aporta una capa de verdad al mismo objeto. El firewall de una sucursal es simultáneamente un activo de red, una superficie de ataque, una carga eléctrica, un punto en el mapa y un eslabón de la cadena de pagos.
El mundo físico: sucursales, centros de datos, cajeros, antenas, sensores y rutas. Cada objeto es interactivo y lleva su riesgo encima.
Ingesta de Wazuh, Sentinel, QRadar, Splunk, Elastic, CrowdStrike, Defender y Fortinet. Cada alerta se ancla al activo real que la originó.
Servidores, VMware, Hyper-V, Proxmox, Kubernetes, almacenamiento, respaldos, UPS, plantas, climatización e IoT.
Routers, switches, WAN, LAN, VPN, SD-WAN, BGP, MPLS e Internet, con pérdida, latencia y saturación sobre el mapa.
Azure, AWS, Google Cloud, OCI y Cloudflare: regiones, costos, latencias, estado y dependencias reales de negocio.
Seis dimensiones —tecnológica, operacional, climática, física, financiera y reputacional— combinadas con una fórmula auditable.
Lluvia, viento, tormenta, sismicidad e inundación traducidos a probabilidad de impacto sobre cada sitio concreto.
Cada sala tiene su gemelo. Se entra virtualmente al rack y se ve el equipo, la temperatura, la humedad y el consumo.
El grafo que convierte «cayó un firewall» en «cayó el ACH»: activos, procesos, servicios, clientes y normativas.
Diez agentes especializados que leen el mismo contexto y priorizan. No es un chatbot: es un director de operaciones.
Cada agente emite hallazgos anclados a evidencia: el activo, el CVE, la métrica, la coordenada. El razonamiento es reproducible a propósito — si el sistema dice «prioridad 1», tiene que poder demostrar por qué y dar la misma respuesta ante el mismo estado.
El impacto técnico, operativo y económico se calcula sobre el gemelo del negocio, antes de que el evento ocurra.
Sin desarrollos a medida. Cada conector traduce el formato nativo del producto a la alerta canónica de CIOS y la ancla al activo del inventario por IP, nombre o código.
Licencia por organización y por activos monitoreados. Cada cliente habilita solo los motores que necesita y crece cuando su operación lo pide.
Para probar el modelo con una región o una línea de negocio.
La operación diaria de un banco mediano o una utility regional.
Banca, energía, telecomunicaciones, salud y gobierno.
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Llevamos tu inventario real —aunque sea una hoja de cálculo— y lo montamos sobre CIOS antes de la reunión. Sales de ahí sabiendo cuánto cuesta por hora tu punto único de falla más caro.